BAUHAUS: Y LLEGARON (Madrid, 16 de Febrero de 2006) POR A...

Llegaron Bauhaus a Madrid. Después de tantas cenizas, movidasmadrileñas, rockolas, sudores, moderneces y brujas. Parecía que la Fiesta se había acabado hace ya tiempo, qué sentido puede tener ahora que no sea el recuerdo…Pero llegaron porque les da la gana. Son un grupo, tienen canciones, llegan y las tocan. La magia, el misterio, siguen existiendo: la perdurabilidad, el «spirit», la dignidad (cosecha directa de la arrogancia insultante de antes)… No la juventud, claro. Ni se les pide…Me gustaron Bauhaus, sí. No por lo que esperaba (no esperaba) ni por lo que fueron, si no por lo que vi que son. No sé si aún son amigos, pero parecía no importar… Empezar con Burning From de Inside es todo un pecado (en el buen sentido): una bofetada. Glamour! Eterna, orgullosa,agresiva… no lo esperábamos. Pieza tras pieza, monolíticos hits (todas las canciones de todos sus discos son hits, me atrevo) , no va faltando nada… In the Flat Field, She’s in Parties, Terror Couple (rapidísima!!)… Terrible D. Ash con su saxo, víbora letal…Peter Murphy con sus sempiternos problemas de «pérdida del sueño» (1), tenso al principio, o fastidiado, o incómodo, pero calentándose según avanzan las negras ladrilladas en forma de temas legendarios…Swing The Heartache cae como una losa. Silent Hedges se la cargan. Kick in the Eye: enorme pop, de las mejores. Hollow Hills: se logró el maldito clima… Rosegarden, Stigmata (no aprendas latín, Pete), todo sube en la proverbial histeria bauhaus hasta el final (Hair of the Dog, Dark Entries).Bis uno: insólito el All We Ever, no sé si fue flojo o también se lo cargaron o es demasiado mítico-personal para mí… Severance, el tema de Dead Can Dance: grandííísima (cómo maldecís al cielo por no haberla escrito vosotros, amigos…!). Insólita también Transmission, de Joy...

BAUHAUS (Madrid, 16 de Febrero de 2006) POR AVATAR...

Dieciséis de febrero de 2006. La Riviera bastante llena aunque quizá menos de lo esperado. Música reggae, insufrible, por los altavoces. Los últimos rezagados toman posiciones. La música deja de sonar, se apagan las luces y en el escenario se empieza a adivinar un cambio. Suenan los primeros acordes de “Burning from the Inside” y la gente, entre los que me incluyo, enloquece. Miro hacia atrás y busco la mirada de alguien al que sé o creo saber como afecta esta canción. Estoy en lo cierto, con un gesto nos lo decimos todo. Bauhaus están sobre el escenario. Por fin. Cuando conocí al grupo, allá por 1989 o 1990, pensé que nunca tendría la oportunidad de disfrutarlos en directo. Cuando vinieron en el 98 me los perdí y de nuevo pensé que no habría una nueva ocasión. Pues bien, al fin los tenía allí delante: Peter Murphy, más viejo, calvo y gordo que nunca, derrochando voz, elegancia, talento y oscuridad; Daniel Ash, con una coleta absurda, haciendo hablar a su guitarra o a su saxo en la línea de siempre o más, David J, incombustible y con aspecto menos avejentado que sus compañeros, demostrando lo importante que es el bajo en Bauhaus (y en todos los grupos que cuentan con un buen bajista, normalmente); Kevin Haskins, con cara de crío (¿aún?, sí, aún), rapidísimo, certero e inconmensurable con las baquetas. “Burning from the Inside” o la oscuridad hecha arte (o viceversa) está acabándose y dando paso a “In the Flat Field” con toda su fuerza y agresividad. Los corazones se aceleran al ritmo que marcan los ingleses. Y así, van cayendo una a una (no necesariamente en este orden, pero a estas alturas ya me daba exactamente igual, sólo quería que no acabase nunca)...